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10 razones para contratar a un abogado de inmigración

Una abogada de inmigración revisando un expediente en su escritorio

Buena parte del papeleo de inmigración puede presentarse sin abogado, y no vamos a fingir lo contrario. Pero la inmigración es una de las pocas áreas del derecho donde un error pequeño puede tener una consecuencia grande, a veces permanente: una denegación, una tarifa de presentación perdida, un plazo incumplido, o algo peor. La pregunta no es si usted puede presentar su caso por su cuenta. Es si el riesgo de hacerlo vale la pena en su caso particular. Aquí tiene diez razones concretas por las que familias y empresas nos contratan, escritas con claridad para que usted juzgue cuáles aplican a su situación.

1. USCIS decide qué cuenta como "simple", y es más estricto de lo que usted cree

La gente suele empezar un caso convencida de que es rutinario, y a veces lo es. Pero "rutinario" es un estándar que fija el gobierno, no usted. Un matrimonio real puede generar preguntas difíciles de todos modos. Un formulario que parece sencillo puede provocar una solicitud de evidencia adicional (Request for Evidence) por un detalle que usted no sabía que importaba. La primera tarea de un abogado de inmigración es decirle con honestidad si su caso realmente es simple, antes de que usted descubra por las malas que no lo era.

2. El costo de una denegación es mucho más alto que el costo de un abogado

Cuando una solicitud es denegada, normalmente no le devuelven la tarifa de presentación, pierde los meses que pasó esperando y, en algunas situaciones, una denegación hace más difícil el siguiente intento. Compare eso con el costo de la representación y las cuentas suelen cambiar. Un buen abogado es con frecuencia el camino más barato una vez que suma lo que realmente cuesta una denegación evitable: en dinero, en tiempo y en estrés.

3. A veces una denegación no es el peor resultado

Esta es la razón que más en serio nos tomamos. Para alguien con un historial complicado, presentar la solicitud equivocada puede hacer más que fracasar. Puede poner en riesgo el estatus que ya tiene, o exponer un problema antiguo que termine llevando a la persona a un proceso de deportación. Hemos visto a personas presentar su caso con confianza por su cuenta y acabar en una posición mucho peor que la inicial. La revisión de un abogado es, más que nada, una verificación de que usted no está caminando hacia eso.

4. Las leyes de inmigración cambian constantemente

Las reglas, los formularios, las tarifas, los memorandos de política y las realidades de procesamiento cambian con frecuencia, y la inmigración es federal, así que esos cambios alcanzan a todos los solicitantes. Lo que era cierto cuando un amigo presentó su caso hace dos años puede no serlo hoy. Parte de lo que usted paga es tener a alguien cuyo trabajo es conocer el estado actual de la ley y la postura actual de las agencias, no la versión del año pasado.

5. Los plazos no perdonan

La inmigración funciona con plazos que no se doblan: la ventana de un año para solicitar asilo, el reloj estricto para levantar las condiciones de una green card por matrimonio, la ventana para apelar una orden de deportación, el plazo de respuesta de un Request for Evidence. Incumpla uno y la consecuencia puede ser permanente. Un abogado los vigila para que un error de calendario nunca decida su caso por usted.

6. Las complicaciones son exactamente donde el abogado se gana su lugar

Denegaciones previas, cualquier historial penal, violaciones migratorias pasadas, tiempo fuera de estatus, una deportación previa, una causal de inadmisibilidad de salud o financiera. Cualquiera de ellas convierte un ejercicio de llenar formularios en un problema de estrategia legal. A veces existe un perdón (waiver). A veces hay un camino mejor. A veces lo correcto es esperar. Usted no puede elegir la mejor opción si no sabe que todas existen, y trazar ese mapa de opciones es lo que hace un abogado de inmigración.

7. El papeleo es un sistema, no un formulario

La mayoría de los casos no son un solo documento. Son un paquete: la petición, la evidencia de respaldo, las declaraciones juradas, las tarifas, la edición correcta de cada formulario, presentado en el lugar correcto y en el orden correcto. USCIS rechaza presentaciones por razones sorprendentemente pequeñas, y un rechazo le cuesta la espera. Armar a la primera un paquete completo, correcto y bien documentado es un trabajo poco glamoroso que evita, en silencio, la mayoría de las demoras evitables.

8. Alguien le responde al gobierno por usted

Cuando USCIS emite un Request for Evidence, un Notice of Intent to Deny o una citación a entrevista, la respuesta importa muchísimo y ni el tono ni el contenido son intuitivos. Responder bien puede salvar un caso; responder mal puede terminarlo. Tener abogado significa que esas comunicaciones del gobierno llegan a alguien que sabe qué está pidiendo realmente la agencia y cómo responderle de forma persuasiva.

9. Los casos de negocios e inversionistas elevan lo que está en juego para ambas partes

Los empleadores que patrocinan trabajadores, los inversionistas que buscan una E-2 o EB-5 y las empresas que manejan el cumplimiento de I-9 y e-Verify no están presentando solo por una persona. Están exponiendo a una organización a un riesgo. Las reglas de salario prevaleciente, la certificación laboral, los requisitos de capacidad de pago y las obligaciones de cumplimiento tienen que cuadrar todas. En el lado empresarial, el valor del abogado consiste tanto en proteger al patrocinador como en lograr la aprobación del beneficiario.

10. Usted deja de cargar con esto solo

Esta es más difícil de poner en una hoja de cálculo, pero es la que más nombran nuestros clientes. Los casos de inmigración son largos y se montan sobre el resto de su vida: su familia, su trabajo, sus planes. Tener abogado significa que alguien competente sostiene el caso con usted, responde las preguntas que lo desvelan y le dice la verdad sobre dónde están las cosas. El alivio de no enfrentar al gobierno solo es real, y vale la pena nombrarlo.

Cómo decidir si usted necesita uno

No todo el mundo necesita un abogado para todo, y se lo diremos de frente en una consulta. Si su caso es genuinamente simple y su historial está limpio, puede que le vaya bien por su cuenta, y preferimos decirlo antes que tomar trabajo que no nos necesita. Pero si hay cualquier complicación en su historial, cualquier denegación previa, cualquier asunto ante un tribunal de inmigración, o un caso donde un error sería costoso o permanente, las razones anteriores dejan de ser abstractas. La consulta existe precisamente para responder esta pregunta: con sus hechos reales, ¿vale la pena la representación? A veces la respuesta honesta es no. Muchas veces es sí. De cualquier forma, usted se va sabiéndolo.

Preguntas frecuentes

Algunos casos genuinamente simples y con historial limpio pueden presentarse sin abogado, y le diremos con honestidad si el suyo es uno de ellos. Pero si existe cualquier complicación (una denegación previa, historial penal, tiempo fuera de estatus o cualquier asunto ante un tribunal de inmigración), el riesgo de presentar solo sube considerablemente. Una consulta responde la pregunta para su situación específica.

Muchas veces sí, una vez que suma el costo completo de una denegación: la tarifa de presentación perdida, los meses desperdiciados y, a veces, un camino más difícil después. En casos complicados el valor es aún mayor, porque una presentación equivocada puede poner en riesgo su estatus. Para un caso verdaderamente simple, la respuesta puede ser no, y así se lo diremos.

El mayor riesgo no es una denegación. Es presentar algo que exponga un problema antiguo y ponga en riesgo el estatus que ya tiene, llevando en ocasiones a un proceso de deportación. Las personas con historiales complicados son las más expuestas. La revisión de un abogado es, ante todo, una verificación de que usted no está caminando hacia una posición peor que la inicial.

Antes de presentar, no después de que algo salga mal. El abogado es más valioso al principio, cuando la estrategia todavía está abierta y los errores pueden prevenirse. También es esencial en el momento en que reciba un Request for Evidence, un Notice of Intent to Deny, una citación a entrevista o cualquier cosa de un tribunal de inmigración. Antes es casi siempre mejor.

Muchas veces sí. Según la situación, las opciones pueden incluir una moción para reabrir o reconsiderar, una apelación o una nueva presentación corregida con un expediente más sólido. El paso correcto depende de por qué fue denegado y qué plazos aplican. Lleve el aviso de denegación a una consulta pronto, porque los plazos de apelaciones y mociones son estrictos.

Una consulta de 30 minutos cuesta $100 por teléfono o video, o $250 en persona, lo mismo para todo tipo de caso. Si nos contrata, esa tarifa se aplica directamente a su caso, así que en la práctica se le acredita en cuanto se convierte en cliente. Si decide no contratarnos, la tarifa cubre el tiempo y la asesoría que recibió. De cualquier forma, usted se va con una respuesta real.

LISTAS CUANDO USTED LO ESTÉ

¿No sabe si necesita un abogado? Para eso existe exactamente la consulta.

Agende una consulta con nosotras y examinaremos sus hechos reales, le diremos con honestidad si la representación vale la pena en su caso, y trazaremos sus opciones y el costo real antes de que se comprometa a nada. A veces la respuesta es que usted está bien por su cuenta. Muchas veces no. De cualquier forma, usted se va sabiéndolo.